Una visión holística de lo humano.

Por Hermindo Piñeiro, Psicólogo, Psicoterapeuta y Docente del Centro SYAM

La Física, la ciencia natural por excelencia, en su evolución a lo largo de los años, ha ido desgajándose en tres realidades diferentes y complementarias: la física Clásica o newtoniana (la manzana y la gravedad) (1), la física de la Relatividad (Einstein y su modelo de tiempo/espacio) (2) y la física Cuántica (la de las partículas atómicas, llamémosle la microfísica) (3).

Tres modelos de de la física que conviven en tres realidades superpuestas, empíricas y demostrables. Si bien como todo, nada es tan simple. Algunos de los principios de la Relatividad, solo han podido ser demostrados hace escaso tiempo, debido a que no existían unos medios técnicos adecuados para probar experimentalmente la veracidad de la misma.

Estas tres realidades físicas, se complementan. Se integran unas en otras, creando un todo. Aunque sus principios teóricos son diferentes y sus leyes físicas son disparejas, existe un desafío en la comunidad científica por integrar estos tres modelos  en una teoría unificadora: la de Cuerdas (con Stephen Hawking como su impulsor) (4). Hasta el momento, no ha sido posible. Su tremenda complejidad juega en contra de ella.

Si nos paramos un momento, vemos que la realidad física está integrada por una visión Macro (prefijo griego que indica “grande”), Meso (prefijo que indica “medio o intermedio”) y Micro (prefijo griego que significa “pequeño”). Así tenemos una Macrofísica con un campo de estudio a escala planetaria, la Teoría de la Relatividad. Una Mesofísica que explica las leyes físicas de nuestro mundo (la tierra): la física Clásica. Y una Microfísica que pondera las leyes de lo microscópico a nivel del átomo y sus diferentes componentes como los electrones: la física Cuántica. Y una búsqueda de un modelo integrador de todas ellas, en un modelo holístico, que es la hipotética Teoría de Cuerdas.

Como la psicología gestáltica predice: “el todo es más que la suma de las partes”.

Y si bien este ha sido el recorrido de la Física, el de la Psicología parece ser más limitante y empobrecido. Desde sus inicios como disciplina profesional, la psicología ha ido evolucionando al igual que la física y otras ciencias. Tuvo un primer momento micro: el modelo del Condicionamiento Clásico (la psicología de la Conducta) (5). Esta fue la primera ola. Pasados los años, apareció un modelo meso: la Psicología Cognitiva- Conductual (mente y cuerpo) (6). Es la segunda ola. Y en el albor de los sesenta, surge un modelo macro: la Psicología Humanista (el ser humano como una entidad total integrado en lo bio-psico-social-espiritual) (7). Es la tercera ola. Estamos cerca de una visión holística de lo humano.

Hoy, en aras de una evolución social e ideológica cercana a una crisis de pensamiento global (lo que históricamente es un momento de cambio de paradigmas), hay intentos furibundos por validar un marco explicativo conceptual de la psicología, basado en el modelo científico. Este método tiende a avalar todo aquello pueda ser demostrado “científicamente”. Para ello se necesitan múltiples estudios, y los resultados de los mismos certifican a favor o en contra, las presunciones de las diferentes modelos de trabajo terapéutico. Aunque argumentes resultados positivos en este sentido (mejorías o curaciones), si no hay estudios que los avalen, no hay garantías: “no eres científico”.

Es indudable que esta discusión ha saltado a la calle. Hoy nos encontramos en prensa, radio o en televisión, el debate de los modelos psicología entendida en algunos contextos como Ciencia o bien Pseudociencia. Dentro de la pseudociencia, pretenden enmarcar  las diferentes disciplinas de la psicología Humanista.

Como la psicología Humanista posee una esencia macro, en su visión e integración de lo humano, utiliza variables complejas difícilmente “operables”. Y es precisamente esta dificultad la que le impide validar su aportación en los entresijos del modelo científico. Y por otra parte, también existe en el sentir del psicoterapeuta humanista, una cierta visión desafecta hacia el “reduccionismo científico”. La misma esencia del escenario macro donde éste se postula, trasciende de esta metodología.  Esto no significa que no existan estudios científicos al respecto que avalen sus aportaciones. Existen, aunque son minoría en las revistas científicas profesionales.

“No hay estudios, no eres científico”. Este parece ser el axioma. Y nos volvemos unos fanáticos del método. Esto podría considerarse una visión meso de la evolutivo en la psicología. Y así empobrecemos la esencia propia de la misma, negándonos a desplegarnos  hacía lo macro.

La Física ha superado esta fase. ¿Para cuándo la Psicología?.   

Cádiz, a 27 de octubre de 2019

Publicado por Centro SYAM

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