Lo significativamente estadístico y los estados del amor.

Hoy todo es ciencia. El método científico (1) lo impregna todo. Todo es demostrable.

Y desde el razonamiento hipotético-deductivo (2), cuna de estos procesos lógicos, para afirmar si una cosa es causa, influye o tiene relación sobre otra, es necesario realizar al menos una hipótesis sobre la cuestión. Por ejemplo: ¿es el amor un estado singular que produce una distorsión del pensamiento, la emoción  y el deseo?.

Tras realizar los oportunos procesos del método científico aquí implicados, podríamos llegar a afirmar, sin temor a equivocarnos, que esto es realmente así o muy al contrario, una creencia general sin fundamento. Empíricamente elegante, los resultados avalarían la cuestión.

Pero para llegar a esto, antes, mucho antes, se requiere definir al menos una variable: aquello que está determinado por una cualidad o característica  propia, por ejemplo, nuestra altura o talla corporal. No solo debemos definir algunas variables, sino que además deberíamos ser capaces de darle una magnitud o un valor (en el caso de la talla, sería nuestra altura en centímetros). Después se cuantificará las veces que sea necesaria esta medida de la variable, a partir de los sujetos que tomemos como muestra (el número de enamorados seleccionados para este estudio) y se realizarán las operaciones que consideremos pertinentes según las diversas opciones que nos ofrece el método estadístico.

En nuestro caso, tendríamos entonces una muestra, que es el número de sujetos enamorados (repartidos en uno y otro sexo), y algunas variables ya establecidas (*) como:

  • el tiempo de pensamiento (cronometrado) que el sujeto dedica a la persona amada
  • o el deseo por el otro (medido en grados de excitación)
  • o el nivel de atracción (medido en distancia de acercamiento) que se produce hacia la persona amada.

Una vez obtenidos los datos y desglosados, procedemos a realizar los cálculos y operaciones ya previstos y definidos por la metodología estadística (3), estamos por tanto ya en condiciones de acotar el estudio, y darle un final honroso y científico. El propio resultado hablaría por si mismo, y validaría el poder de la ciencia. 

 ¡Qué lástima que la estadística solo establezca su función basándose en una estimación de lo probabilístico, de la incertidumbre! (4).

Porque todo este empeño de querer cuantificar y determinar los más diversos y variados procesos de la vida, es la forma con que nuestra mente racional pretende anular, y dar un sentido predecible, a los efectos que la incertidumbre, la probabilidad, o el azar tienen sobre nuestra vida.

Pero el amor y sus estados, son vivencias tan mágicas, tan íntimas e  intransferibles, que siempre alcanzan a sorprendernos.

¡¡Y es que lo vivencial y lo creativo, como el arte, no pueden ser por definición predecibles, ni medibles, ni significativamente estadísticos!!.

Líbrense los humanos, poetas y hambrientos enamorados de tamaña desmesura.

  Hermindo Piñeiro. Psicólogo. Psicoterapeuta.

Cádiz, a 24 de noviembre 2019.

      (*) Es una ficción del autor.

Publicado por Centro SYAM

Nuestro objetivo siempre ha sido facilitar a los demás, con distintas metodologías y herramientas, un estado de paz y equilibrio interior

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