Riopy: "Tuve que empezar a meditar para no morir"

Artículo extraido de https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2019/06/11/5cfe576dfdddff20408b45df.html de Alberto Muñoz

Frena. Respira. Llevas todo el día intentando terminar todo lo más rápido posible, buscando aligerar esa infinita lista de tareas que es tu rutina. Pero ahora frena. Respira. Concédete cinco minutos para leer este artículo con calma, para entenderlo de verdad. Podrías cambiar, e incluso mejorar, tu forma de ver el mundo con solo dedicarle unos segundos de toda tu atención. “Cuando camines, céntrate en caminar. Cuando escuches música, concéntrate en la música. Ya está, estás meditando. Yo lo intento en cada momento, basta con centrarse en aquello que estés haciendo”, explica el pianista y compositor Riopy, que publicará este verano un nuevo álbum, en una entrevista con Zen tras su último concierto en Londres.

Su último sencillo, ‘Meditation 22, que recomendamos escuchar mientras se lee este artículo para entender la dimensión de su música, es la mejor prueba de ello. Una estructura de tranquilidad. Estable. Armonizada en torno a una única nota que se repite de forma omnipresente. Siempre rodeada de una melodía que te envuelve. Te transporta. Capaz de hacerte escuchar esos matices que habían pasado inadvertidos mientras te haces uno con tu respiración. El compás que siempre te acompaña. Aquél al que puedes volver en cualquier situación de tu vida cotidiana para reencontrarte con el centro. Contigo mismo.

“A mí lo que me funciona es escuchar mi respiración, notar cómo fluye a través de mí, sentirla incluso en mi estómago, pero hay quienes prefieren centrarse en los sonidos que le rodean. No existe una forma apropiada de meditar, solo diferentes técnicas para llegar a un mismo fin”, añade el compositor, que ha trabajado para campañas publicitarias de Mercedes, Samsung o Giorgio Armani entre otros. “En Estados Unidos hay quienes pueden llegar a cobrarte 1.000 dólares por un mantra, un conjunto de palabras con fuerza que puedas repetirte a ti mismo y en las que concentrarte, algo como bumbadabum, pero en realidad todo puede ser mucho más sencillo, aunque es cierto que es eficaz”.

Sin embargo ni siquiera para él, que se considera un “ávido consumidor” de la meditación, ha sido fácil el camino para alcanzar el momento en que se encuentra ahora. “Tuve que empezar con esto porque si no me moría, en serio, estaban pasando por mi cabeza pensamientos suicidas. Amaba la música pero odiaba mi vida, por eso creo que en ocasiones he compuesto canciones tan tristes”, cuenta él, oscureciendo por primera vez su aparentemente sempiterna sonrisa. “Mi vida estaba llena de dolor y creía que emborrachándome lo solucionaría todo. Bebía, hacía muchas tonterías y por la mañana me despertaba sin saber qué era lo que había hecho. El problema no era el alcohol, era yo. Tardé seis meses en reconectar mi cerebro por medio de la meditación, pero, cuando lo conseguí, mis sueños, mi imaginación, mi creatividad… todo cambió para mejor”.

VEINTE MINUTOS

Las reticencias de quienes no practican la meditación pero sienten interés por ella son, casi siempre, las mismas. Buscamos la paz interior pero queremos llegar a ella del mismo modo en que consumimos el resto del mundo que nos rodea. Queremos resultados y los queremos ya.

Pretendemos que nuestro cerebro funcione como el resto de nuestros artilugios sin saber que es una parte más de nuestro cuerpo a la que tenemos que dedicar tanto tiempo y esfuerzo como al resto. “Si meditas 20 minutos dos veces al día estás empujando a tu cerebro a cambiar. Al principio pensarás que no tienes tiempo, porque inconscientemente nos resistimos, pero debes encontrar esos 20 minutos en algún momento de la mañana y de la tarde. Vas a descubrir una parte de ti que ni siquiera imaginas, vas a ver formas, lugares dentro de ti que desconocías… Cuanto más te concentres más vas a ver y mejor vas a conocerte a ti mismo. La cosa más fácil del mundo es no hacer nada… pero también es la más difícil. En tres meses verás cambios y en seis meses serás una persona diferente”, analiza.

“Hoy en día intentamos hacer mil cosas a la vez pero lo cierto es que nuestro cerebro es como un ordenador, si le das demasiadas tareas se colapsa. Meditar es una forma de ‘hackear’ nuestro cerebro. Es fascinante. Científico. Una forma de alterar para bien nuestras ondas cerebrales”.

Nuestro primer impulso cuando entramos en ese “estado de emergencia” llamado estrés al que se refiere Riopy es el de intentar encontrar formas de calmar nuestra mente, de conseguir una estabilidad que en realidad es producto de haber descuidado nuestro propio equilibrio interior, por lo que siempre es mejor disponer de antemano de esa práctica en el arte de la meditación.

“En esos momentos vas a pensar en mil cosas, es normal, y todos esos pensamientos te seguirán llegando durante las semanas que tardes en ir perfeccionando el arte de la meditación”, recomienda el pianista, que publicará este verano su nuevo álbum completo de la mano de Warner. “Por ejemplo, si yo te enseño una tecla del piano sabrás presionarla, pero no serás capaz de tocar. En cambio habrás aprendido algo más y así sucesivamente. Lo mismo pasa con la meditación, en un año podrás meditar igual que podrías interpretar un par de piezas en el piano si practicas cada día”.

Publicado por Centro SYAM

Nuestro objetivo siempre ha sido facilitar a los demás, con distintas metodologías y herramientas, un estado de paz y equilibrio interior

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