La leyenda de los Ahoras

Texto extraido de https://www.losahoras.com/

Escrito por Óscar Soria

Cuenta una vieja leyenda universal que, hace muchas épocas, las personas eran animales simbióticos: Iban siempre acompañadas de un pájaro diminuto, de plumaje brillante y canto melódico y como un susurro. Se llamaba Ahora.
Ahora acompañaba a los humanos día y noche, revoloteando por sus cabezas en silencio, y eran pajaritos muy sabios y sencillos. Cada vez que sus simbiontes contemplaban un paisaje hermoso, miraban a alguien a los ojos o vivían cualquiera de esos mágicos eventos que suelen discriminarse solo por ser cotidianos, Ahora les daba un pequeño picotazo en la cabeza y cantaba, y entonces las personas tenían un Momento de Consciencia. Vivían el presente con más nitidez y eran muy felices. De hecho, los Ahora se alimentaban de las emociones que se desprendían de estos momentos, y de ahí la simbiosis.
Había gente que se hacía muy amigos de sus Ahoras y éstos les daban Momentos de Consciencia a cada instante. Sin embargo, algo ocurrió. Llegó un punto en que, por motivos siniestros, la gente empezó a establecer relaciones con otras dos aves, una de plumaje negro y otra blanco: se llamaban Antes y Después, y poco a poco, Los Ahoras fueron muriendo, la magia de los pequeños detalles desapareció, y los Momentos de Consciencia se perdieron para siempre.
Mas éste no es el final de la historia, pues la leyenda asegura que los hermosos Ahoras, aunque ya no puedan volar ni picarnos, siguen viviendo en el alma de cada uno de nosotros, esperando que retomemos la simbiosis y podamos ver la magia de nuevo. Incluso dicen algunos que… si cierras los ojos, respiras hondo y sonríes, podrás sentir en el corazón y en la mente, el canto y el picotazo del Ahora, y al volver a abrirlos el mundo será brillante.

¿Qué es la realidad?

¿Te has preguntado alguna vez, que es la realidad? Seguramente, no. Ahora es el momento de preguntártelo…

Es difícil contestar a esta pregunta.  Si nos preguntamos que es la realidad, difícilmente encontraremos una respuesta ciertamente satisfactoria. Seguramente, lo que nos vendrá será… ¿La realidad?. La realidad es esto, lo que esta pasando ahora, lo que estoy viviendo, experimentando, percibiendo…, en este momento.

Si nos quedamos con esta simple respuesta es como si nos quedaramos cortos en la investigación, es como si no nos dejara dicha respuesta, totalmente satisfechos. Quizás, a esta pregunta debería acompañarnos otra… ¿Cómo surge la realidad? ¿Cómo se crea la realidad? Porque, en el fondo, la gran pregunta sería esta.

Es cierto, que estamos experimentando una experiencia continuamente, pero…, como se crea esta experiencia o de donde surge esta experiencia que estoy percibiendo ahora. ¿Hay una experiencia fuera tal como la vemos, o la experiencia la crea o la proyecta nuestro cerebro, tal como un proyector puede proyectar una película?

Y mas allá de todo ello… ¿la realidad vista, percibida o experimentada, es auténticamente real o es relativamente real? Entiendo por auténticamente real aquello que no cambia bajo ninguna condición o en ningún momento o, dicho de otra manera, aquello  que no depende de nada para existir.

Si miras  y reflexionas atentamente, te darás cuenta, que la realidad que vives depende de ti para existir, o dicho con mas claridad, depende de tu consciencia para existir. Si no fuerás consciente no podrías experimentar ninguna realidad. Dicho esto, verás con claridad que toda experiencia depende del sujeto conocedor para existir, si no hay sujeto conocedor no hay experiencia conocida.

Necesito que te pares un momento y veas esto con claridad. Es necesario que ambos, el escritor (yo) y el lector (tu), estemos de acuerdo. La investigación tenemos que llevarla a cabo los dos, para que sea válida para ti.

¿Estas de acuerdo? Si no hay sujeto no hay verbo, ni predicado. Yo (sujeto, el que conoce); verbo (el conocer, el percibir, el hacer…); y predicado (el objeto percibido o experimentado).

Por lo tanto, es claro que si no hay sujeto, no hay predicado o dicho de otra forma, si no hay nadie que experimente no puede haber experiencia percibida.

Por ello, toda la realidad que ves o percibes es relativamente real, es decir, depende de ti. Y no solo depende de ti para existir sino que la experiencia que experimentas, tu mente la va a teñir con tu forma o punto de vista particular. Lo que quiero decir es que una puesta de sol percibida por mil miradas diferentes, será una puesta de sol única y relativa para cada uno de esos mil espectadores. Cada uno de ellos la verá, la percibirá a su manera, en función de su estado de ánimo; de su punto de vista; de sus creencias; de su forma de ver las cosas; en definitiva de su programación mental. Esto ya lo sabes… es fácil de comprender y ya lo has pensado o lo has comentado en alguna otra ocasión. El problema es que se te olvida continuamente, una y otra vez, defiendes tus puntos de vistas que no son auténticamente reales, solo son relativamente reales. Tampoco pasaría nada si esto no creara sufrimiento pero… lo crea. Lo que quiero decir, y espero que estés de acuerdo conmingo, es que creer que algo es verdad, siendo solo relativamente real crea confusión y mucho sufrimiento. Si crees que intrinsecamente un día nublado es feo y es desagradable, tu estado de ánimo va a estar influenciado por ese punto de vista relativo. Decir relativo es decir relativamente real o falsamente real, en el sentido de que no es absolutamente o auténticamente real. ¿Lo ves claro?

En otras palabras…, ¿quien crea “realmente” la realidad?

Tu mente.

Tu mente  crea  tu realidad relativa. Y en el fondo lo sabes. Cuando digo tu mente, me refiero a tu forma de pensar; a tu sistema de creencias. La mente…, tu mente…, tiñe completamente cada una de las experiencias que aparecen ante ti, creando una realidad relativa que causa mucho sufrimiento.

Un día nublado, realmente, no es intrinsecamente feo…, es simplemente un día nublado…, nada más.

Ahora, es necesario que pares de leer y veas con claridad esto.

Necesito que estemos de acuerdo en esta investigación que estamos llevando a cabo.

¿Seguimos?

Por lo tanto, ante cada situación que nos toca vivir en la vida cotidiana, la mente, nuestra mente…, está interpretando cada momento experimentado. No estamos experimentando una realidad absoluta, estamos experimentando una realidad contada, la que “yo me cuento”, cuando me identifico con la mente.

Por lo tanto “la vida, tu vida…, no es lo que percibes sino lo que tú (tu mente) te cuentas de lo que percibes”.

Es como una especie de realidad virtual. Una película que, continuamente, te vás contando, o mejor dicho te va contando tu mente. Lo peor de todo es que te confundes con lo que te cuenta tu mente, ese yo pensamiento que te cuenta o se cuenta que esto es así y no lo duda. Sería bueno, porque de ello depende tu felicidad que observarás a ese “falso yo”, que te dice continuamente lo que tienes que hacer o lo que no tienes que hacer porque ese “yo”,  no eres tú.

¿Cómo? Te estarás preguntando…

Entonces, si no soy el que piensa  ¿Quién soy yo?

undefined Sebastián Rosety

ESPIRITUALIDAD O ESPIRITUALISMO

(Artículo extraído de Baraka Integral. Autor: Dr. Fernando Rodríguez )

Como instructor de meditación me encuentro a menudo rodeado de personas que les gusta sentirse ‘espirituales’ porque les hace sentirse ‘mejores’.

La ‘evasión espiritual’ (Welwood:1984) es una forma de represión emocional basada en la sobreponderación de lo positivo y el ‘desapego’ de lo negativo. Viene acompañada de fobia a la ira (que no es una emoción destructiva), falta de autonomía emocional, ‘compasión idiota’ (Choglyam Trungmpa), rechazo de la negatividad en uno mismo y falsas ilusiones de estar en un nivel superior. En general, son personas cuyo aspecto cognitivo ‘domina’ sobre lo emocional y lo moral, pero creen que, en ellos, lo espiritual ‘domina’ lo personal.

Este ‘espiritualismo’, es la consecuencia natural de la mentalidad individualista y narcisista dominante. Para no confrontarnos a los aspectos negativos de la vida convertimos el ser o parecer positivos en la seña de lo espiritual. Esta exagerada amabilidad, sin embargo, nos aleja de la profundidad y autenticidad emocional. Este uso de la espiritualidad como una especie de ‘valium metafísico’ calma los aspectos incómodos, desagradables y dolorosos de la vida.

Mucha gente que se acerca a la meditación vive acosada por exigencias ‘espirituales’: ‘No debería sentir ira’, ‘Debería ser más cariñosa’, ‘Debería admitir a todo el mundo como es’, etc. Son personas que quieren ser positivas y no ser críticas con los demás, quieren que su única respuesta sea la aceptación y la compasión como forma de conseguir inmunidad al sufrimiento.

Utilizar creencias espirituales para evitar confrontar nuestro dolor y sufrimiento, cosa que todos los que estamos en este mundillo hemos hecho, colapsa el desarrollo psicológico. Cuanto mayor es el sufrimiento y las cuestiones psicológicas no resueltas mayor es la probabilidad de autoinflación compensatoria (por supuesto, revestida de humildad).

Dado que la psicoterapia (debería decir psicoterapia profunda y no la psicopedagogía al uso) se considera inferior a la práctica espiritual, consideran que sus problemas vienen de que no están haciendo la práctica espiritual adecuada, el guía espiritual no es el que ellos necesitan o deben dedicar más tiempo a su práctica, aunque eso suponga abandonar otros ámbitos de responsabilidad de sus vidas.

El desarrollo espiritual se produce por la confrontación e integración de los aspectos dolorosos, escondidos, disfrazados, negados o no deseados de nosotros mismos, no por su evitación o rechazo.

En este ‘revival’ espiritual conviene discriminar las creencias y prácticas que funcionan como ‘tranquilizantes’ de las que nos ayudan a madurar psicológicamente y despertar espiritualmente. Las prácticas meditativas que sólo buscan efectos calmantes y relajantes nos mantienen lejos de la insatisfacción al precio de atontarnos, entumecernos emocionalmente, estancarnos cognitivamente y creernos superiores ‘espiritualmente’.

Dr. Fernando Rodríguez

Riopy: “Tuve que empezar a meditar para no morir”

Artículo extraido de https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2019/06/11/5cfe576dfdddff20408b45df.html de Alberto Muñoz

Frena. Respira. Llevas todo el día intentando terminar todo lo más rápido posible, buscando aligerar esa infinita lista de tareas que es tu rutina. Pero ahora frena. Respira. Concédete cinco minutos para leer este artículo con calma, para entenderlo de verdad. Podrías cambiar, e incluso mejorar, tu forma de ver el mundo con solo dedicarle unos segundos de toda tu atención. “Cuando camines, céntrate en caminar. Cuando escuches música, concéntrate en la música. Ya está, estás meditando. Yo lo intento en cada momento, basta con centrarse en aquello que estés haciendo”, explica el pianista y compositor Riopy, que publicará este verano un nuevo álbum, en una entrevista con Zen tras su último concierto en Londres.

Su último sencillo, ‘Meditation 22, que recomendamos escuchar mientras se lee este artículo para entender la dimensión de su música, es la mejor prueba de ello. Una estructura de tranquilidad. Estable. Armonizada en torno a una única nota que se repite de forma omnipresente. Siempre rodeada de una melodía que te envuelve. Te transporta. Capaz de hacerte escuchar esos matices que habían pasado inadvertidos mientras te haces uno con tu respiración. El compás que siempre te acompaña. Aquél al que puedes volver en cualquier situación de tu vida cotidiana para reencontrarte con el centro. Contigo mismo.

“A mí lo que me funciona es escuchar mi respiración, notar cómo fluye a través de mí, sentirla incluso en mi estómago, pero hay quienes prefieren centrarse en los sonidos que le rodean. No existe una forma apropiada de meditar, solo diferentes técnicas para llegar a un mismo fin”, añade el compositor, que ha trabajado para campañas publicitarias de Mercedes, Samsung o Giorgio Armani entre otros. “En Estados Unidos hay quienes pueden llegar a cobrarte 1.000 dólares por un mantra, un conjunto de palabras con fuerza que puedas repetirte a ti mismo y en las que concentrarte, algo como bumbadabum, pero en realidad todo puede ser mucho más sencillo, aunque es cierto que es eficaz”.

Sin embargo ni siquiera para él, que se considera un “ávido consumidor” de la meditación, ha sido fácil el camino para alcanzar el momento en que se encuentra ahora. “Tuve que empezar con esto porque si no me moría, en serio, estaban pasando por mi cabeza pensamientos suicidas. Amaba la música pero odiaba mi vida, por eso creo que en ocasiones he compuesto canciones tan tristes”, cuenta él, oscureciendo por primera vez su aparentemente sempiterna sonrisa. “Mi vida estaba llena de dolor y creía que emborrachándome lo solucionaría todo. Bebía, hacía muchas tonterías y por la mañana me despertaba sin saber qué era lo que había hecho. El problema no era el alcohol, era yo. Tardé seis meses en reconectar mi cerebro por medio de la meditación, pero, cuando lo conseguí, mis sueños, mi imaginación, mi creatividad… todo cambió para mejor”.

VEINTE MINUTOS

Las reticencias de quienes no practican la meditación pero sienten interés por ella son, casi siempre, las mismas. Buscamos la paz interior pero queremos llegar a ella del mismo modo en que consumimos el resto del mundo que nos rodea. Queremos resultados y los queremos ya.

Pretendemos que nuestro cerebro funcione como el resto de nuestros artilugios sin saber que es una parte más de nuestro cuerpo a la que tenemos que dedicar tanto tiempo y esfuerzo como al resto. “Si meditas 20 minutos dos veces al día estás empujando a tu cerebro a cambiar. Al principio pensarás que no tienes tiempo, porque inconscientemente nos resistimos, pero debes encontrar esos 20 minutos en algún momento de la mañana y de la tarde. Vas a descubrir una parte de ti que ni siquiera imaginas, vas a ver formas, lugares dentro de ti que desconocías… Cuanto más te concentres más vas a ver y mejor vas a conocerte a ti mismo. La cosa más fácil del mundo es no hacer nada… pero también es la más difícil. En tres meses verás cambios y en seis meses serás una persona diferente”, analiza.

“Hoy en día intentamos hacer mil cosas a la vez pero lo cierto es que nuestro cerebro es como un ordenador, si le das demasiadas tareas se colapsa. Meditar es una forma de ‘hackear’ nuestro cerebro. Es fascinante. Científico. Una forma de alterar para bien nuestras ondas cerebrales”.

Nuestro primer impulso cuando entramos en ese “estado de emergencia” llamado estrés al que se refiere Riopy es el de intentar encontrar formas de calmar nuestra mente, de conseguir una estabilidad que en realidad es producto de haber descuidado nuestro propio equilibrio interior, por lo que siempre es mejor disponer de antemano de esa práctica en el arte de la meditación.

“En esos momentos vas a pensar en mil cosas, es normal, y todos esos pensamientos te seguirán llegando durante las semanas que tardes en ir perfeccionando el arte de la meditación”, recomienda el pianista, que publicará este verano su nuevo álbum completo de la mano de Warner. “Por ejemplo, si yo te enseño una tecla del piano sabrás presionarla, pero no serás capaz de tocar. En cambio habrás aprendido algo más y así sucesivamente. Lo mismo pasa con la meditación, en un año podrás meditar igual que podrías interpretar un par de piezas en el piano si practicas cada día”.

“¿Quién se da cuenta?”

Artículo extraído de http://www.nodualidad.info, por Henri Bori

Cuando estés meditando, y te des cuenta de que estás pensando, pregúntate “¿Quién se da cuenta?”, o sea, “¿Quién se da cuenta de que estoy pensando?”. Sentirás un silencio de trasfondo. No recibirás una respuesta elaborada con palabras. La respuesta estará ahí antes de que salgan las palabras. Ese silencio que queda justamente después de la pregunta, eso es la respuesta.

Si de repente, se manifestara otro pensamiento, cualquiera que sea, vuelve a preguntarte “¿Quién se da cuenta de ese pensamiento?”. Sentirás que, automáticamente, volverá a manifestarse el silencio de la vez anterior, como si estuviera respondiendo “yo”, pero sin decirlo evidentemente. Sí, es este silencio el que se da cuenta. Puede parecer que está vacío, pero está pleno de conciencia; o para ponerlo en términos más precisos: este silencio es la misma conciencia, desnuda de pensamientos.

Si surgiera literalmente la respuesta “Yo”, eso también es un pensamiento y, entonces, puedes hacerte una vez más la pregunta “¿Quién se da cuenta de ese pensamiento?”. O también puedes preguntarte “¿Quién se da cuenta de ese «yo»?”.

Si después de la pregunta “¿Quién se da cuenta?”, surgiera la respuesta: “la conciencia”, puedes entonces preguntarte “¿Quién se da cuenta de que es la conciencia?”; y quedarás otra vez en silencio.

Si sintieras placer, paz, alegría, gozo, sabiduría, puedes preguntarte “¿Quién se da cuenta de ese sentimiento?”. Lo mismo se aplica para sentimientos negativos, como pereza, aburrimiento, confusión, somnolencia, resistencia.

Si la pregunta “¿Quién se da cuenta?” surge por sí misma, rompiendo el silencio, puedes preguntarte “¿Quién se da cuenta de la pregunta?”.

Si te distraes con facilidad, dejándote llevar por los pensamientos, pregúntate “¿Quién se da cuenta de la distracción?”. Haz lo mismo cada vez que te distraigas.

Si surgiera el pensamiento “Lo estoy haciendo mal”, pregúntate “¿Quién se da cuenta de que lo estoy haciendo mal?”, y quédate ahí, disfrutando del silencio una vez más.

Si surgiera el pensamiento “Esto es una pérdida de tiempo”, pregúntate “¿Quién se da cuenta de ese pensamiento?”

Si surgiera el pensamiento “Esta técnica es lo máximo”, pregúntate “¿Quién se da cuenta de ese pensamiento?”, y vuelve al silencio.

Si te da hambre, pregúntate “¿Quién se da cuenta de que tengo hambre?”.

Si te pica el brazo izquierdo, pregúntate “¿Quién se da cuenta de que me pica el brazo izquierdo?”

Si te preocupa que lo piensen de ti si te ven meditando, pregúntate “¿Quién se da cuenta de esa preocupación?”

Realiza este ejercicio por al menos veinte minutos, tres veces al día. Lo ideal es que lo practiques en un lugar tranquilo, con los ojos cerrados, ocupando una postura correcta pero cómoda. Sin embargo, también puedes hacerlo de manera informal con los ojos abiertos en cualquier lugar que te encuentres, y en cualquier momento.

Con este ejercicio, regresarás al silencio una y otra vez. La posibilidad de volver, de regresar, es lo más grandioso de todo. Una vez que te sabes el camino, puedes hacerlo cada vez que quieras. Sabrás que eres libre de una forma que nunca antes habías experimentado. Sin embargo, lo más probable es que, en los primeros intentos, no logres permanecer en este silencio durante mucho tiempo. Esto no significa que lo estés haciendo mal, tampoco quiere decir que no sirvas para esto, todo lo contrario, que te distraigas es lo más normal que te puede suceder. Con el tiempo irás ganando en estabilidad, permanecerás cada vez más en esta conciencia silenciosa, si practicas constantemente. Fíjate en los atletas de alto rendimiento. ¿Cómo llegaron a allí?

Finalmente, si te quedas dormido, cuando despiertes, regresa a la práctica preguntándote “¿Quién se da cuenta del deseo de dormir?” Pero si estás muy somnoliento, puedes dejarlo ahí e intentarlo más tarde. No te olvides de practicar, pero tampoco te fuerces demasiado. Sé lo más gentil que puedas contigo mismo(a).

© 2019, Henri Bori

MEDICINA. El cinismo proteccionista.

Artículo extraído de Javier Peteiro Cartelle https://javierpeteirocartelle.blogspot.com/2019/03/medicina-el-cinismo-proteccionista.html?spref=fb&fbclid=IwAR0HyC21tMT4Z3lNH18oac22hax_zylGS6J-SnlZCePsj-4eVLg8xDDie4U

“However, there is another source of evidence we could consider: the experience of real patients”. Jacob Stegenga

Recientemente, los medios de comunicación, incluyendo el “Diario Médico” mostraron el resultado de los esfuerzos ministeriales para arrojar luz sobre las seudociencias.Somos iluminados al respecto en la web “CoNprueba” , un pretendido simpático juego de sendas palabras, una con “n” y otra con “m”.
En ella se insiste en la necesidad de utilizar terapias basadas en la evidencia científica, mostrando un listado de todas aquellas pseudomedicinas que no soportan la más elemental prueba de eficacia y anunciando otra relación por confirmar. 
Sobra decir que cualquiera que esté en sus cabales le daría tanto valor a la “geocromoterapia” como a la “oxigenación biocatalítica” para tratar un problema clínico y que sería sencillamente nulo. Para tal viaje no se precisan alforjas. Pero el intento del legislador no parece pretender informar sobre la charlatanería fácilmente reconocible, sino tomar este primer paso para una posible deriva inquisitorial que segregue de la práctica clínica cualquier aproximación que los grandes “expertos” consideren no científica. No es probable que el signo político de próximos gobiernos altere la adoración cientificista.
Todo ha de basarse en la evidencia, mantra que ha de orientar también la educación de nuestros jóvenes (en la web se indica que “Una enseñanza efectiva de la ciencia conduce a mejores resultados para los estudiantes y a una optimización de los recursos. Esto requiere que tanto docentes, como administraciones y entidades encargadas de su formación, tomen decisiones basadas en la evidencia científica disponible sobre cómo funciona el aprendizaje y la motivación de los alumnos” ). Tal parece que los profesores de enseñanza básica y secundaria son unos osados si no aprenden las bases científicas de la motivación y del aprendizaje que lo facilita, por lo que parece imprescindible el auxilio de pedagogos que ilustren sobre lo que ha de ser una educación basada en la evidencia. 
Si hay ingenieros y biólogos (APEPT) que asesoran a ministerios sobre cómo debe ejercerse la Medicina, no sorprende que haya pedagogos que traten de enseñar cómo deben hacerlo los docentes. Un nuevo sacerdocio se instala, el de los “expertos”.
¿Cómo saber si una práctica médica es adecuada? Hay dos posibilidades complementarias. Una es simple; se trata de aceptar lo que nos diga el Ministerio en su web. Otra, complementaria, se muestra como objetivo en ella para este año, pues se nos dice que #CoNprueba da a conocer nuevas acciones de cultura científica dirigidas a promover el pensamiento crítico y racional. A lo largo de 2019 se desarrollarán materiales formativos para que los alumnos de secundaria conozcan cómo funciona el método científico y entiendan conceptos clave como “efecto placebo”, “grupo control” o la diferencia entre correlación y causalidad. 
Dicho de forma simple, la estadística y, para más concreción, la estadística frecuentista será la esencia de lo racional a la hora de plantear la bondad de una perspectiva terapéutica.No cabe duda de que la estadística es una herramienta valiosa en Epidemiología y en el ámbito de los ensayos clínicos que comparan unos medicamentos entre sí o con placebo. Pero no puede haber una deificación de lo instrumental, porque todos somos conocedores de excesos metodológicos, empezando por los relacionados con conflictos de interés. 
Un ensayo clínico, un meta-análisis, cuando están bien hechos, orientan, pero no siempre son definitivos. El ser humano no es reducible a un individuo muestral (en este sentido, es habitual la existencia de “outliers”) y la relación clínica siempre es singular. Eso supone el gran límite para la bioestadística y sostiene la práctica clínica.
Un contraste de hipótesis como el que supone un ensayo clínico a doble ciego requiere eso, ceguera, la imposibilidad de saber si un sujeto está recibiendo un medicamento u otro (o un placebo). Y eso, que parece factible en el caso de la homeopatía, por ejemplo, no lo es tanto en otras prácticas como la acupuntura; ¿con qué “control” la compararíamos? 
En la obsesión por el contraste estadístico, se puede calificar de pseudociencia a lo que simplemente no es contrastable. Y así, la fisioterapia en general no sería evaluable, no sería científica, como tampoco lo serían las distintas formas de psicoterapia. ¿Les llamaríamos pseudociencias a la espera de medicamentos que superen viejas prácticas?
El criterio estadístico frecuentista, en contraposición al bayesiano, ha supuesto serios excesos interpretativos en forma de riesgos relativos que sustituyen a los absolutos, o de olvido del número de sujetos a tratar para evitar un solo episodio cardiovascular, por ejemplo, en un lapso temporal determinado. Las estatinas constituyen tal vez el mejor ejemplo de ese exceso que, bajo la supuesta finalidad preventiva, hace uso y abuso de estudios caso – control, estudios de cohortes y demás historias.  
Bueno, esa es la “ciencia” aplicada a la Medicina o, más bien, la “medicina científica” que se pretende. Nada como las “p”, los “intervalos de confianza”, los riesgos relativos, etc. Pero, si se usa esa ciencia para analizar pseudoterapias, también deberá tenerse en cuenta en la revisión de terapias consolidadas.Es el mínimo exigido por la coherencia.
Ya se han publicado unos cuantos artículos, incluyendo meta-análisis, sobre la dudosa eficacia de los antidepresivos. Estos días, se incidía en este sentido en un artículo publicado en AEON  Sencillamente, no parece, a la luz del contraste estadístico, que los llamados antidepresivos lo sean de verdad, es decir, que curen o alivien una depresión mayor, ese “sol negro” terrible. No de modo estadístico. Y, si es así, si ocurre con ellos lo mismo que con los medicamentos homeopáticos, habría que actuar en consecuencia y proponer que se retiren del mercado. ¿O no? O no, porque hay personas a quienes les ha ido bien con ellos, o así se lo ha parecido a ellos y a sus psiquiatras. O no, porque, si alguien los está tomando, es posible tanto que sus efectos secundarios se perciban como mejora real como que la abstinencia de ellos comporte efectos indeseables. Julius Axelrod vio los efectos en terminales sinápticas y, desde entonces, las hipótesis simplistas de la depresión como un déficit de neurotransmisores persisten. Si estás deprimido, es porque te falta serotonina; hay que subirla.
No deja de ser curioso que los más cientificistas, los que adoran las escalas ordinales de depresión, como si de marcadores morfológicos se tratara, y las significaciones estadísticas, sean también los más biologicistas y conciban la depresión como una gastritis o una neuralgia de trigémino, una patología con dianas moleculares susceptibles a una supuesta amplia batería de antidepresivos que, al final, ni es tan amplia ni tan “anti”.
Con los criterios que está operando el Ministerio de turno a la hora de protegernos de pseudoterapias, deberían plantearse la eficacia de los antidepresivos, pero también de muchos antihipertensivos, de los antiinflamatorios, de viejos antibióticos (las quinolonas producen más lesiones tendinosas de lo que debieran, como ha advertido la propia AEMPS), etc., etc.
Claro que es dudoso que sea esa la tarea de un comité de expertos ajenos a la práctica clínica, y es que un antidepresivo puede irle bien a una persona, del mismo modo que le puede ir bien para un catarro una píldora homeopática. En ambos casos, estamos también bajo las influencias de conflictos de interés. 
Tomemos un ejemplo, la mirtazapina. Si es tomada por alguien con depresión, puede facilitarle el apetito y que concilie el sueño, aunque no afecte a su depresión propiamente. O no, porque cada cual es un mundo. En otros casos, ese efecto tendrá como consecuencia un sobrepeso indeseado. ¿Ha de suprimirse en general? ¿Por qué no ver qué ocurre, caso por caso? Tomemos otro ejemplo. Hay quien se encuentra mejor tomando escitalopram y hay quien no lo tolera. ¿Lo eliminamos o lo dejamos en la farmacopea en función del ensayo clínico de turno? Sólo el clínico que pauta una medicación y la respuesta del paciente a la misma podrán orientar de modo realista al respecto. Por supuesto, teniendo en cuenta las publicaciones serias, pero él, el clínico. No sólo la AEPT. No, desde luego, el Ministerio de Salud, de Ciencia, de Deportes, de Defensa o de lo que sea. 
¿Cuándo entenderán quienes tratan de protegernos, siendo ya adultos, que la Medicina precisa de la ciencia, pero que no es ella misma una ciencia? ¿Cuándo dejarán de protocolizar lo no protocolizable y permitir que los docentes enseñen y que los clínicos curen con su conocimiento y la responsabilidad que les reconoce su titulación?

“Nos falta la ley más importante, que es el derecho de la vida a la vida”

Joaquín Araújo

El naturalista y escritor aborda en esta entrevista las enfermedades ambientales o el ecofeminismo.

(Artículo extraído de https://www.cuerpomente.com/ecologia/entrevista/entrevista-joaquin-araujo-libro-laudatio-naturae-ecologismo_4618 )

Sus 50 años como ecologista los celebra Joaquín Araújo (Madrid, 1947) plantando un nuevo libro, Laudatio Naturae, el número 109 de su producción literaria.

Precisamente porque defiende que el ecologismo es el movimiento más revolucionario de todos los tiempos propone incluir en todas las constituciones el derecho de la vida a la vida. Para este naturalista, periodista, divulgador científico y pensador esta sería la ley más importante que permitiría devolver a la Tierra la energía y los derechos que le hemos ido quitando.

LA MAYORÍA DE LAS ENFERMEDADES SON AMBIENTALES

–Usted ya no planta 1.000 árboles al año. ¿Por qué?
–Ahora planto solo 500 porque llevaba una media de un árbol por día vivido, así que pretendo mantener esa media hasta que me muera. Es un agradecimiento por lo que mucho recibido ya que yo vivo literalmente en un bosque. Los árboles son nuestro legado y los necesitamos más que nunca para luchar contra las grandes enfermedades ambientales.

–¿A qué enfermedades ambientales se refiere?
–A las que antes de pasar al hombre están en la naturaleza. Es la atmósfera la que tiene que hacer de pulmón y el agua la que tiene virus. Los estudiosos de las epidemias saben que la mayoría de las enfermedades son ambientales y se convierten en pandemias por la degradación del medio ambiente y un estilo de vida contrario a la naturaleza.

–Pero la medicina convencional sigue sin ver con buenos ojos la medicina ambiental.
–Claro, porque estamos en manos de criterios superficiales, productivistas. La ciencia a veces se separa del objeto estudiado, una contradicción. Hace un siglo no había apenas alérgicos y el porcentaje de cáncer en solo dos generaciones ha pasado del 20% al 50%.

Las grandes enfermedades emergentes tienen que ver con una sociedad que contamina mucho

–¿Y qué interpretación daría al avance de las superbacterias, la siguiente amenaza?
–Esto demuestra cómo todo abuso consigue negar lo que pretendía afirmar. Está muy bien combatir las infecciones biológicas con antibióticos pero si se convierte en norma se acaba frenándolas porque se hacen inmunes. El mayor despropósito en esta sociedad es que la mayoría de las grandes medicinas hoy están enfermas, una tragedia porque son las que tendrían que curarnos.

–¿Esto puede dificultarnos hacer frente a los efectos del cambio climático?
–Efectivamente, porque a menos que haya muchas fábricas de oxígeno (muchas algas, muchas praderas, mucha vegetación…) no pueden curarnos. Estos son los fármacos que necesitaríamos para curarnos pero están enfermos de ineficacia. La industria farmacéutica, en un ejercicio de codicia, ha conseguido enfermar a sus productos.

–Una de las apuestas es la medicina personalizada y altamente tecnificada.
–Nos venden de forma descarada un falso progreso y la artificialidad de la vida cuando ninguna tecnología nos va a salvar si no mejoran muchísimo la calidad del aire, el agua, la biodiversidad y la alimentación. Solo con comer un 10% menos de carne mejoraría nuestra salud y la del planeta. Hay que quererse más a uno mismo y reconocer que nuestro cuerpo es más eficiente que cualquier máquina.

Una civilización que se pretende no terráquea, no ligada a los procesos de la naturaleza, es un sinsentido

EL ECOFEMINISMO, INSEPARABLE DEL ECOLOGISMO

–¿Qué papel pueden jugar las ecofeministas en la nueva sociedad que se está dibujando?
–Crucial, porque el feminismo es inseparable del pensamiento ecológico. Pacifismo, ecologismo y feminismo no es un trío sino una unidad inseparable. Las mujeres son infinitamente más capaces de entender lo que es esencial en la vida, son más vivaces y son el núcleo angular y la medicina para nuestro planeta. El ecofeminismo es una magnífica vacuna, una gran esperanza y nuestro cordón umbilical.

–¿Qué ecofeministas están aportando más en este momento?
–Tenemos un magnífico repertorio de grandes cabezas, como Marta Tafalla, catedrática de Filosofía; Alicia Puleo; María Novo, catedrática de Educación Ambiental; Yayo Herrero… La ecología como pensamiento es lo más moderno que hay en el mundo de las ideas. Pero aunque hay grandes difusores en el mundo de la naturaleza y el feminismo, están muy ninguneados por los medios.

–Dice que el machismo es el culpable de la destrucción del medio ambiente.
–La destrucción de la naturaleza es la máxima expresión del machismo supremacista que ejerce su control sobre los que considera inferiores. Es una cosa que tiene que ver con la testosterona, la dominación y el poder. En vez de aliarse con la naturaleza que nos da la vida, se la trata de forma peyorativa.

La tierra, la huerta, las plantas… tienen género femenino y parten de lo pequeño, mientras que el suelo, el huerto o los cultivos se entienden como algo más vasto, grande y masculino

COLOCAR LA VIDA EN EL CENTRO

–¿Y si tuviéramos que hacer una lista para que los políticos reflotaran la sociedad?
–Está clarísima. Ahora hay que colocar a la vida en el centro de todo, por delante de la riqueza material, de la acumulación, la comodidad, la prisa, la competitividad… Eso lo están liderando las ecofeministas. Lo esencial es cambiar a la mayor velocidad el modelo energético por otro respetuoso, lento y limpio, entendiendo antes que podemos vivir con calidad consumiendo un 15-20% menos. Luego hay que fijarse en el transporte y analizar el modelo eléctrico, que no es el ideal, porque hay que tener en cuenta la contaminación que ha generado esta producción. Por eso hay que reducir nuestro consumo, y aunque reciclar está muy bien, no hay que caer en el autoengaño, ni siquiera consumiendo bajo el sello ecológico.

–¿Y entonces qué hacemos?
–La solución es la austeridad y renunciar a ser despilfarradores activos para bajar enseguida el consumo de energía. El decrecimiento es una de las formas para cambiar el modelo de acumulación por la simplicidad. Tenemos que vivir con la mentalidad de provocar el menor impacto ambiental posible para tener una vida menos enferma y menos contaminante. Para ello hay que vivificar las ciudades con urgencia y transformarlas en otra cosa muy diferente. Pero también detener la extinción masiva de la biodiversidad y recuperar la cultura rural para seguir comiendo sin destruir el agua, el aire y el suelo.

EL ECOLOGISMO ES MÁS REVOLUCIONARIO QUE EL MARXISMO

–¿Por qué el ecologismo sigue ligado a los ecologistas y no penetra aún más en la sociedad?
–Porque es muy exigente. Es la ideología más alteradora, más provocativa, más revolucionaria de la historia y la que implica cambios esenciales en la conducta de las personas. Por eso la mayoría de los ecologistas no lo son, porque el autoengaño es inseparable de la condición humana. Es más revolucionaria que el marxismo y está al nivel de las grandes tradiciones filosóficas de la historia. El ecologismo es el taoísmo o el budismo actual. Solo su formulación ya es una dificultad, y su aplicación es diez veces más difícil. Por eso no triunfa, mientras que sí ha entrado el animalismo, algo preocupante porque es parcial.

–En otros países la educación ambiental está en las escuelas pero aquí escasea.
–La educación ambiental no debe considerarse solo como una asignatura sino que hay que llevarla puesta como la piel. No hay que estudiarla sino vivirla, y debe estar en los medios, en las novelas, el cine, los debates y los programas políticos. Porque la naturaleza y el clima son la vida de la vida. Pero la Ley de Cambio Climático en España no ha salido adelante y eso que es lo más urgente que debe hacer la humanidad y este gobierno.

EL DERECHO A LA VIDA DEBE SER TAMBIÉN PARA EL AGUA, EL AIRE…

–¿Y alguna buena noticia sobre el planeta o nuestro país?
–La pérdida de la esencia de la cultura rural es desastrosa en toda Europa pero hay paraísos vivaces. Extremadura es lo más vivaz. Tenemos cerca del 38% del país protegido con distintas figuras de protección, la más amplia red de parques naturales y reservas de la biosfera de toda Europa, y casi la mitad de la biodiversidad de toda Europa.

Tenemos más materia prima para inventar otra economía que ningún otro país europeo pero todo esto hay que defenderlo

–¿Cómo podemos defender nuestro derecho a la salud y a un planeta limpio cuando no se están respetando todas las leyes y tratados?
–Nos falta la ley más importante, que es el derecho de la vida a la vida. Debería ser el primer artículo de todas las constituciones. Para cambiar las reglas del juego habría que dar más derechos a la vida porque no es de nuestra propiedad. Aunque los seres humanos tienen derecho a la vida, para que podamos disfrutar de ella, el agua debe tener su propio derecho a la vida, el aire debe tener también derechos, y también los seres inanimados… como se pretende que empiecen a tener los animales. El derecho a la vida debe ser para todos.

Lo significativamente estadístico y los estados del amor.

Hoy todo es ciencia. El método científico (1) lo impregna todo. Todo es demostrable.

Y desde el razonamiento hipotético-deductivo (2), cuna de estos procesos lógicos, para afirmar si una cosa es causa, influye o tiene relación sobre otra, es necesario realizar al menos una hipótesis sobre la cuestión. Por ejemplo: ¿es el amor un estado singular que produce una distorsión del pensamiento, la emoción  y el deseo?.

Tras realizar los oportunos procesos del método científico aquí implicados, podríamos llegar a afirmar, sin temor a equivocarnos, que esto es realmente así o muy al contrario, una creencia general sin fundamento. Empíricamente elegante, los resultados avalarían la cuestión.

Pero para llegar a esto, antes, mucho antes, se requiere definir al menos una variable: aquello que está determinado por una cualidad o característica  propia, por ejemplo, nuestra altura o talla corporal. No solo debemos definir algunas variables, sino que además deberíamos ser capaces de darle una magnitud o un valor (en el caso de la talla, sería nuestra altura en centímetros). Después se cuantificará las veces que sea necesaria esta medida de la variable, a partir de los sujetos que tomemos como muestra (el número de enamorados seleccionados para este estudio) y se realizarán las operaciones que consideremos pertinentes según las diversas opciones que nos ofrece el método estadístico.

En nuestro caso, tendríamos entonces una muestra, que es el número de sujetos enamorados (repartidos en uno y otro sexo), y algunas variables ya establecidas (*) como:

  • el tiempo de pensamiento (cronometrado) que el sujeto dedica a la persona amada
  • o el deseo por el otro (medido en grados de excitación)
  • o el nivel de atracción (medido en distancia de acercamiento) que se produce hacia la persona amada.

Una vez obtenidos los datos y desglosados, procedemos a realizar los cálculos y operaciones ya previstos y definidos por la metodología estadística (3), estamos por tanto ya en condiciones de acotar el estudio, y darle un final honroso y científico. El propio resultado hablaría por si mismo, y validaría el poder de la ciencia. 

 ¡Qué lástima que la estadística solo establezca su función basándose en una estimación de lo probabilístico, de la incertidumbre! (4).

Porque todo este empeño de querer cuantificar y determinar los más diversos y variados procesos de la vida, es la forma con que nuestra mente racional pretende anular, y dar un sentido predecible, a los efectos que la incertidumbre, la probabilidad, o el azar tienen sobre nuestra vida.

Pero el amor y sus estados, son vivencias tan mágicas, tan íntimas e  intransferibles, que siempre alcanzan a sorprendernos.

¡¡Y es que lo vivencial y lo creativo, como el arte, no pueden ser por definición predecibles, ni medibles, ni significativamente estadísticos!!.

Líbrense los humanos, poetas y hambrientos enamorados de tamaña desmesura.

  Hermindo Piñeiro. Psicólogo. Psicoterapeuta.

Cádiz, a 24 de noviembre 2019.

      (*) Es una ficción del autor.

Para escuchar poesía, llame al 659 86 10 32

Os ponemos un artículo muy interesante que ha publicado el periódico “El País”

Os dejamos el enlace por si quieren visitarlo.

https://elpais.com/cultura/2019/09/14/actualidad/1568457920_633697.html?prm=enviar_email

Sol Galatro recita un poema en el móvil el pasado martes en Barcelona. ALBERT GARCIA

Si alguien llama al número de teléfono 659861032, le recitarán un poema. No querrán saber su nombre, tampoco le preguntarán a qué se dedica ni el motivo de la llamada: le recitarán unos versos, le informarán del título del poema, del nombre del autor o autora y se despedirán. Este servicio gratuito se llama Poesía de emergencia y fue puesto en marcha en el día del Libro de 2018 por Edu Bernal y Fede Nieto, dos activistas culturales de Barcelona. Un año y medio después ya han sido cerca de cien voluntarios de cuatro ciudades españolas los que han atendido las peticiones de socorro poético. Si en sus inicios, explica Nieto, a duras penas recibían tres llamadas por semana, ahora ya han superado las cien.

Bernal y Nieto son los programadores del Horiginal, unas conocidas sesiones de lectura de poesía en Barcelona. Una noche, entre cervezas y amigos, lamentando la dificultad de atraer público a recitales literarios, se les ocurrió la idea de Poesía de emergencia. Jugaban con un punto paródico de servicios como el Teléfono de la esperanza, aunque subrayan que son iniciativas muy diferentes, sobre todo porque en Poesía de emergencia quien llama no cuenta sus penas ni tampoco recibirá consejos. “Lo que queremos es hacer más soportable la espera a alguien que está en la cola en una oficina de Hacienda, o en la cola de los lavabos del Primavera Sound. Que el poema sea una especie de paréntesis”, dice Bernal.

En Poesía de emergencia hay actualmente cuatro terminales en activo, todos analógicos y de prepago, vinculados al mismo número. Atenderá la llamada el voluntario que descuelgue antes. Tres de los aparatos son de segunda mano, regalos de amigos de Nieto y Bernal; el cuarto es un Nokia recién adquirido, un aparato de la vieja escuela, sin conexión a Internet y solo con las funciones más básicas. Los cuatro teléfonos están siendo atendidos por voluntarios en Barcelona, Granada, Avilés y Valladolid. La capital de Castilla-León fue en agosto la última incorporación, aunque desde allí, a partir del 20 de septiembre, el móvil saltará a Madrid de la mano del poeta Sergio Escribano.

INSTRUCCIONES PARA DECLAMAR POEMAS

Los fundadores de Poesía de emergencia han establecido un decálogo de normas para los voluntarios que atienden las llamadas. Estas son cinco de las reglas más importantes para los poetas por teléfono:

1. Mantener el móvil encendido “el máximo tiempo posible”.

2. Evitar interactuar con el interlocutor. Despedirse con un “tenga un buen día o tenga una buena noche”.

3. Llevar siempre encima un libro de poesía. Es útil para variar el repertorio, o para solucionar lapsos de memoria si el voluntario quería recitar de memoria.

4, El poema no debería extenderse más allá de una llamada de tres minutos.

5. No hacer llamadas, ni enviar mensajes SMS: “el proyecto no tiene fondos y ya es complicado pagar la tarifa básica”.

Las normas para ser voluntario en Poesía de emergencia son flexibles. Primero hay que registrarse a través de su página web o contactando con los coordinadores que Bernal y Nieto han establecido en algunas ciudades —en Granada, por ejemplo, la base de Poesía de emergencia es la librería Ubú—. Los participantes también pueden distribuir adhesivos promocionales por su ciudad. Todos los implicados en el proyecto, empezando por sus fundadores, participan de forma desinteresada, invirtiendo tiempo e incluso dinero.

La mayoría de voluntarios recita creaciones propias, aunque los organizadores recomiendan siempre tener a mano un libro de poemas durante la semana que se responsabilizarán del teléfono. También se leen obras de otros autores, consagrados o no. Kati Leatxe Aristu ofreció en agosto desde Navarra versos de Mikel Laboa, Gloria Fuertes o Wislawa Szymborska. La actriz y poeta Sol Galatro ha recitado obra suya; recuerda ocasiones especiales, como la chica que llamó solicitando unos versos para su cumpleaños, o cuando en agosto marcaron el número desde las jornadas literarias Mares de Papel, en Mazarrón (Murcia), para que su poesía por teléfono fuera reproducida por la megafonía y concluyera el evento.

Galatro cedió el móvil de Barcelona el pasado 12 de septiembre a una nueva voluntaria, Isabel Llanos, compañera suya en el colectivo artístico Labios de papel. El traspaso de poderes se realizó tomando un café en el bar del Convento de San Agustín, en el barrio de La Ribera. El teléfono sonó tres veces mientras duró el encuentro y se turnaron para responder. “Por la noche, creo que optaré por versos eróticos”, explicaba Llanos. Los poemas pueden ser en el idioma que prefiera el voluntario, aunque la gran parte del repertorio es en castellano —seguido por el catalán y también, aunque menos, por el vasco—. También ha habido fechas señaladas en las que Bernal y Nieto han pedido a los voluntarios que leyeran poesía vinculada a una temática, como el día del Orgullo LGBT de este 2019. Para los días 3 a 13 de octubre, Poesía de emergencia ha llegado a un acuerdo de colaboración con el Festival de Cine Fantástico de Sitges para que desde el teléfono se lea poesía de ciencia ficción y de terror.

Otra norma de Poesía de emergencia es que el voluntario debe tener conectado el móvil cuantas más horas del día, mejor. Cuando nadie responde, salta el buzón de voz con la letra grabada de la canción Automuerte, de la artista Fee Reega: “Olí tu cuarto de muerto desde fuera / cuando intenté abrir la puerta con una tarjeta. / Robé tus cartas al cartero, / las malas noticias que ya no te llegaron”. “Hay gente que nos deja mensajes a las tantas de la madrugada”, comenta Bernal. “Querían poesía para acompañar la juerga”.

Una visión holística de lo humano.

Por Hermindo Piñeiro, Psicólogo, Psicoterapeuta y Docente del Centro SYAM

La Física, la ciencia natural por excelencia, en su evolución a lo largo de los años, ha ido desgajándose en tres realidades diferentes y complementarias: la física Clásica o newtoniana (la manzana y la gravedad) (1), la física de la Relatividad (Einstein y su modelo de tiempo/espacio) (2) y la física Cuántica (la de las partículas atómicas, llamémosle la microfísica) (3).

Tres modelos de de la física que conviven en tres realidades superpuestas, empíricas y demostrables. Si bien como todo, nada es tan simple. Algunos de los principios de la Relatividad, solo han podido ser demostrados hace escaso tiempo, debido a que no existían unos medios técnicos adecuados para probar experimentalmente la veracidad de la misma.

Estas tres realidades físicas, se complementan. Se integran unas en otras, creando un todo. Aunque sus principios teóricos son diferentes y sus leyes físicas son disparejas, existe un desafío en la comunidad científica por integrar estos tres modelos  en una teoría unificadora: la de Cuerdas (con Stephen Hawking como su impulsor) (4). Hasta el momento, no ha sido posible. Su tremenda complejidad juega en contra de ella.

Si nos paramos un momento, vemos que la realidad física está integrada por una visión Macro (prefijo griego que indica “grande”), Meso (prefijo que indica “medio o intermedio”) y Micro (prefijo griego que significa “pequeño”). Así tenemos una Macrofísica con un campo de estudio a escala planetaria, la Teoría de la Relatividad. Una Mesofísica que explica las leyes físicas de nuestro mundo (la tierra): la física Clásica. Y una Microfísica que pondera las leyes de lo microscópico a nivel del átomo y sus diferentes componentes como los electrones: la física Cuántica. Y una búsqueda de un modelo integrador de todas ellas, en un modelo holístico, que es la hipotética Teoría de Cuerdas.

Como la psicología gestáltica predice: “el todo es más que la suma de las partes”.

Y si bien este ha sido el recorrido de la Física, el de la Psicología parece ser más limitante y empobrecido. Desde sus inicios como disciplina profesional, la psicología ha ido evolucionando al igual que la física y otras ciencias. Tuvo un primer momento micro: el modelo del Condicionamiento Clásico (la psicología de la Conducta) (5). Esta fue la primera ola. Pasados los años, apareció un modelo meso: la Psicología Cognitiva- Conductual (mente y cuerpo) (6). Es la segunda ola. Y en el albor de los sesenta, surge un modelo macro: la Psicología Humanista (el ser humano como una entidad total integrado en lo bio-psico-social-espiritual) (7). Es la tercera ola. Estamos cerca de una visión holística de lo humano.

Hoy, en aras de una evolución social e ideológica cercana a una crisis de pensamiento global (lo que históricamente es un momento de cambio de paradigmas), hay intentos furibundos por validar un marco explicativo conceptual de la psicología, basado en el modelo científico. Este método tiende a avalar todo aquello pueda ser demostrado “científicamente”. Para ello se necesitan múltiples estudios, y los resultados de los mismos certifican a favor o en contra, las presunciones de las diferentes modelos de trabajo terapéutico. Aunque argumentes resultados positivos en este sentido (mejorías o curaciones), si no hay estudios que los avalen, no hay garantías: “no eres científico”.

Es indudable que esta discusión ha saltado a la calle. Hoy nos encontramos en prensa, radio o en televisión, el debate de los modelos psicología entendida en algunos contextos como Ciencia o bien Pseudociencia. Dentro de la pseudociencia, pretenden enmarcar  las diferentes disciplinas de la psicología Humanista.

Como la psicología Humanista posee una esencia macro, en su visión e integración de lo humano, utiliza variables complejas difícilmente “operables”. Y es precisamente esta dificultad la que le impide validar su aportación en los entresijos del modelo científico. Y por otra parte, también existe en el sentir del psicoterapeuta humanista, una cierta visión desafecta hacia el “reduccionismo científico”. La misma esencia del escenario macro donde éste se postula, trasciende de esta metodología.  Esto no significa que no existan estudios científicos al respecto que avalen sus aportaciones. Existen, aunque son minoría en las revistas científicas profesionales.

“No hay estudios, no eres científico”. Este parece ser el axioma. Y nos volvemos unos fanáticos del método. Esto podría considerarse una visión meso de la evolutivo en la psicología. Y así empobrecemos la esencia propia de la misma, negándonos a desplegarnos  hacía lo macro.

La Física ha superado esta fase. ¿Para cuándo la Psicología?.   

Cádiz, a 27 de octubre de 2019

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